Cuando Jesús nos comentó que sus amigos granainos iban hacer un pateo por Sierra Nevada de dos días en Semana Santa, y que querían subir al Mulhacen durmiendo allí arriba en tiendas de campaña, se me hicieron los ojos chiribitas. La otra escapada, la subida al veleta que hicieron después de Navidad, me la perdí por un problema familiar y ésta no quería perdérmela. Después de las negociaciones con mi mujer, empecé con algunos de los preparativos, como las polainas que no tenía y el saco de dormir. Dormir en la nieve, a esa altura y por la noche tiene que hacer bastante frío, según tengo entendido unos -20º aproximadamente. Con mi saco lo iba a pasar francamente mal. El problema era los precios que tienen estos sacos, en mi caso no sabía si lo iba a amortizar, después de darle muchas vueltas, pensé que con una sola noche ya estaría amortizado y ya lo tienes para toda la vida. Otra cuestión era que si íbamos a salir el jueves temprano, podría aprovechar para esquiar el miércoles, llevaba ya mucho tiempo sin ponerme las tablas, y aunque es la afición que más me gusta con diferencia, escaparme a esquiar con los niños me resulta muy complicado. Antes de tener niños alquilábamos unos amigos un apartamento por temporada y me pasaba allí un motón de días. A Rafa Fdez le pareció buena idea y así lo hicimos. Nos fuimos el miércoles temprano para Sierra Nevada, a pegarnos un atracón de nieve, al pobre Rafa lo llevaba asustado, me estaba viendo tan agonía con lo de esquiar los días de antes que no se que pensaría. Esquiar y parar a comer para mi es incompatible y sobre todo en estas fechas que la nieve pierde calidad conforme van pasando las horas. Yo no descanso, ni como. Ya se descansará en la percha y se comerá después de esquiar. Al final no le pareció tan mala idea, después de ver como aprovechamos el día. Desde luego en fechas así hay que buscarle las vueltas a la estación para evitar las colas, aun así cogimos algunas.
Habíamos quedado en Granada a las 5 con el resto de gente para irnos juntos hacía Capileira, pero la nieve aguanto bien todo el día y nos fue muy difícil irnos de la estación antes de que cerraran. Al final fuimos contrarreloj, pero la nieve estaba de lujo, menos mal que todos se retrasaron, por lo que llegamos juntos todos.
En Lanjarón nos estaba esperando Curro con Manolo y Críspulo. Jesús venía en el mismo coche con Arsenio y Jose. Después de hacer un poco de turismo por la Alpujarra y que Jesús nos enseñara de forma rápida lo más importante de los pueblos y alrededores, hicimos un descanso en Trévelez con una cerveza para luego irnos a cenar a Capileira. Después de la cena fue un momento crítico, había ganas de fiesta y por más de uno se hubiera tomado alguna copilla más. Menos mal que nos fuimos justo a tiempo porque no sabíamos donde íbamos a dormir y había que buscar algún sitio donde montar las tiendas. Además de que algunos como yo estábamos muertos después de la paliza del día. Al final montamos el tinglao en el centro de información y dormimos de lujo. A las 8’30 habíamos quedado con Salva, John y J. Una vez que llegaron repartimos la comida y las tiendas entre las mochilas y para arriba con un día de lujo. Los cordobeses nos dejábamos guiar por Jesús y los granainos. Nos iban comentando la zona, donde estaba cada cosa, que ninguno conociamos.
Fuimos si no me equivoco, que es muy probable, por la Loma de Piedra Blanca hasta el Alto del Chorrillo, donde nos paramos a comer algo. Las vistas de esta parte del Veleta son alucinantes y para la parte de Trévelez que decir. Bueno la verdad es que mirases para donde mirases flipabas. John llevaba varios días malo y lo estaba pasando un poco regular, por lo que hubo un cambio de planes de última hora. En lugar de montar las tiendas en Las Siete Lagunas como estaba previsto, se montaron después de comer en la Laguna de Peñón Negro, justo debajo de una inmensa pala de nieve, yo lo único que hacía era mirar la pala, era la pala con la que siempre había soñado, grande sin ninguna huella, con una nieve perfecta, y una pendiente que andaría por algo más del 45 %. Lo único que pensaba si me hubiera traido las tablas, y después de estar debajo de esa pala, las ganas se multiplicaron, la próxima vez no me las dejo detrás.
Después de montar las tiendas serían las 4’30 era pronto y teníamos luz todavía por muchas horas, por lo decidimos subir para el Mulhacen los cordobeses Curro, Rafa, Manolo y yo. Finalmente Críspulo y Salva decidieron venirse con nosotros. Total que empezamos para arriba pensando que el Mulhacen estaba antes, y de hecho llegamos a un monolito pensando que habíamos llegado, ingenuos de nosotros se veía perfectamente el Mulhacen mas allá, total que tocaba seguir para arriba por la loma del Mulhacen, hasta que llegamos a eso de las 8’45 de la tarde con una luz alucinante y con un atardecer de la leche, con unos rojizos espectaculares. Después de disfrutar de las vistas y sacar unas cuantas fotos decidimos irnos para abajo antes de que se hiciera muy de noche, teníamos que encontrar las tiendas, que aunque llevábamos los frontales, queríamos bajar por otro sitio distinto del que habíamos subido debido a que pensábamos que habíamos dado muchísima vuelta, como así fue.
La noche era una maravilla, andando no hacía demasiado frío y las estrellas brillaban de la leche. No se a qué hora llegaríamos al campamento, pero allí no nos esperaba nadie, fue irse la luz y según nos dijeron todos se metieron en los sacos, afuera hacía muchísimo frío. Nosotros llevábamos la idea de hacernos unos macarrones o algo parecido en los hornillos, pero fue empezar a derretir la nieve y desistir de la idea, mejor embutidos con pan, frutos secos y demás y para el saco corriendo. Lástima, la noche era para quedarse allí disfrutándola durante horas.
Por la mañana amanecimos al salir el sol y ya se veía gente subiendo por encima de la loma, había un tráfico de la leche, menos mal que el día anterior sólo vimos casi llegando al Mulhacen a una pareja que bajaba esquiando en dirección al refugio Poqueira, iban disfrutando de lo lindo.
John se encontraba mejor y estaban todos nerviosos por subir para arriba, ahora les tocaba a ellos. Curro, Manolo y Salva decidieron irse con ellos y Rafa y yo preferimos volvernos para Córdoba. Rafa quería irse para Huelva a pasar el fin de semana y yo quería estar de vuelta a primera hora para poder llevar a mis hijos de procesiones, y además ya tenía ganas de verlos. Críspulo prefirió quedarse guardando las tiendas, según me comentó le dolían las articulaciones del día anterior y que había pasado una noche malísima con muchísimo frío. La verdad es que tanto la subida como la bajada el día anterior no se le veía nada bien, y según me dijo Curro, estuvo toda la noche escuchándole protestar por el frío. Parece ser llevaba un saco normal y eso es una locura en esas condiciones.
Bueno la verdad es que fueron pocos días de nieve pero muy intensos, aun así un 10 a los granainos, un 10 a la ruta y un 10 a todo en general. Vinimos encantados y con muchas ganas de repetir. La próxima vez espero que podamos estar más días.
Os dejo abajo el enlace para ver las fotografías.
Fernando FM
http://www.worldisround.com/articles/358665/index.html
Recorrido que nos manda el amigo John en GPS.
viernes, 16 de abril de 2010
QUE BUENAS SALIDAS AL CAMPO ESTAMOS TENIENDO ESTE AÑO
Desde luego a los que nos gusta correr por campo, estas semanas estamos disfrutando como niños chicos. Está el campo que es una pasada, yo la sierra de Córdoba nunca la he visto así, con riachuelos donde nunca ha habido nada, ahora hay agua a mansalva. Para luego llegar a casa chorreando, guarreados de barro hasta las orejas, con la advertencia de nuestras mujeres de no tocar nada y con la mirada de envidia de nuestros hijos pequeños (hay que ver papá que bien se lo pasa cuando sale a correr, porque mira como viene y luego a nosotros no nos deja meternos en ningún charco, ¿donde se meterá para venir así?).
Estas tres últimas semanas hemos hecho unas rutillas muy guapas. Este domingo en concreto Fernando Serrano propuso hacer la ruta de los cortafuegos al revés de cómo la habíamos hecho hacía tres semanas, y la verdad es que es una pasada, dura al principio, pero preciosa.
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Quedamos en el Naranjo, Fernando Serrano, Pacoki, Alfonso y yo. A primera hora hacia algo de frio, pero la mañana estaba perfecta para correr. Empezamos a subir por el arroyo Predoche hacia la meseta blanca. El ritmo era cómodo, quizás algo rápido para mi, pero sé que si quedo con ellos tengo que ir mas forzado de lo normal, aunque ellos aflojan el ritmo para mi es alto. Después de una subida bastante pronunciada ya sabía lo que me esperaba, están tela de fuerte, eso se ve claramente subiendo, aunque por el tipo de subida, haya que hacerla andando, iban como una moto. Fernando ya sabía que está hecho un fenómeno, Alfonso estuve con él el domingo anterior mojándonos hasta arriba y perdiéndonos buscando un sendero. Pero de Paco no sabía nada. Después de está subida hay una bajada muy pronunciada, de estas que le gusta a nuestros cuadriceps soportar. A partir de ahí empezamos lo duro, un continuo sube, baja de corta fuegos muy, pero muy pronunciados, hasta llegar a la parte alta de la sierra, las avionetas, una vez allí llegamos a los villares y fuimos subiendo y bajando unas cuestecillas para llegar al camping de los Villares. La parada ésta de café y tostadas se está convirtiendo en un clásico.
Estas tres últimas semanas hemos hecho unas rutillas muy guapas. Este domingo en concreto Fernando Serrano propuso hacer la ruta de los cortafuegos al revés de cómo la habíamos hecho hacía tres semanas, y la verdad es que es una pasada, dura al principio, pero preciosa.
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Quedamos en el Naranjo, Fernando Serrano, Pacoki, Alfonso y yo. A primera hora hacia algo de frio, pero la mañana estaba perfecta para correr. Empezamos a subir por el arroyo Predoche hacia la meseta blanca. El ritmo era cómodo, quizás algo rápido para mi, pero sé que si quedo con ellos tengo que ir mas forzado de lo normal, aunque ellos aflojan el ritmo para mi es alto. Después de una subida bastante pronunciada ya sabía lo que me esperaba, están tela de fuerte, eso se ve claramente subiendo, aunque por el tipo de subida, haya que hacerla andando, iban como una moto. Fernando ya sabía que está hecho un fenómeno, Alfonso estuve con él el domingo anterior mojándonos hasta arriba y perdiéndonos buscando un sendero. Pero de Paco no sabía nada. Después de está subida hay una bajada muy pronunciada, de estas que le gusta a nuestros cuadriceps soportar. A partir de ahí empezamos lo duro, un continuo sube, baja de corta fuegos muy, pero muy pronunciados, hasta llegar a la parte alta de la sierra, las avionetas, una vez allí llegamos a los villares y fuimos subiendo y bajando unas cuestecillas para llegar al camping de los Villares. La parada ésta de café y tostadas se está convirtiendo en un clásico. No sé como se pueden parar a comer y luego seguir corriendo. Una vez allí estuvimos barajando las posibilidades. Continuar hasta la subida de los Morales y girar luego para bajar por la trailera que llega a la cuesta de la traición o bajar por santo domingo. Al final nos decantamos por Santo Domingo por la cuestión de tiempo. La bajada estuvo muy guapa, que decir que a Fernando y a Paco en las bajadas les gusta derrapar en las curvas y eso que no estaba Rafa y Curro. Al final salio una mañanita de campo de las buenas. El recorrido que en un principio ibamos a hacer, al final lo recortamos considerablemente, recortando dos bajadas y dos subidas a la Sierra, que no es poco. Decir que la ruta inicial la hizo Curro el día anterior con la kedada de enduro que había organizado los de agacha el lomo. Me gustaría ver como bajan las bicis por ahí, si nosotros corriendo nos cuesta, tiene que ser la leche. Es así que Rafa Fdez y Rafa Alvarez, pasaron de seguir con la kedada porque se iban a dejar los piños por el camino, Curro, sí siguió con ellos hasta el final pero se dejo por el camino el codo y el costado.
Bueno espero que sigamos disfrutando de estas salidas y que cada vez seamos mas
Fernando FM
Fernando FM
domingo, 21 de marzo de 2010
SUBIDA AL SANTUARIO DE LA VIRGEN DE LA CABEZA
SUBIDA AL SANTUARIO DE LA VIRGEN DE LA CABEZA, ANDÚJAR.
Primera carrera de montaña del año,
primer podium para Córduba Trail.
Una mañana agradable, nublado y buena temperatura. En la plaza del Ayuntamiento coincidimos los distintos corredores que íbamos a darnos el paseito y los acompañantes. Pero destacaba entre todos una rubita de ojos azules que no llega ni al año, la hija de Fernando Serrano.
(Ejercicio de observación:
¿quién está levantando una cerveza en la foto?).
Buscando un bar desesperadamente, pero para desayunar, no piensen mal a estas horas. Nos tomamos el café unos 20 minutos antes de salir.
Ya en la salida nos advierten que hay un recorrido neutralizado hasta las afueras del casco urbano, concretamente hasta el cementerio. Este trayecto que nos sirvió para calentar, bromas, tonterías y planteamiento de la estrategia.
Fernando que ya había corrido en anteriores ocasiones la carrera, advierte que los primeros kilómetros son prácticamente llano y buen piso. Así que, Argote, Curro y el propio Fernan salieron como un tapón con los primeros.
Luego empezaban subidas “suaves” , que después del ritmo alegre del llano se hacía un poco más empinadas. Veredas y monte bajo, cruzando algún cortafuegos , pero respetando el antiguo camino que lleva hacia la Ermita de Nuestra Señora de la Cabeza.
La carrera consta de dos subidas, una hasta el kilómetro 9 y la otra, el último tramo a meta, terminando en la placita debajo del Santuario.
Después de la primera subida comienza una bajada suave que al final se convierte en vertiginosa hasta el río Jándula. Como comentaba, un desnivel muy acusado y largo que pone a prueba las piernas y la estabilidad. Terreno arenoso, sujeto por hileras de cemento y piedra.
Al final una imagen impresionante del puente que cruza el río, muy caudaloso, y el Santuario en lo alto del cerro. Desde aquí es donde mejor se aprecia el desnivel que hay que vencer en el último tramo de la carrera.
Al pasar el río, el penúltimo avituallamiento, y rápidamente empieza la subida más dura de todo el recorrido. El lugar precioso, entre los pinos, vereda de piedra en muchos tramos, zigzagueando a veces menos de lo que nos gustaría.
Seguimos acompañados en todo momento por senderistas, ciclistas y animadores que nos alientan a seguir disfrutando de estos parajes.
No me extraña que el lince ibérico haya elegido este sitio como uno de sus últimos refugios.
Los dos kilómetros finales son un poco más suaves, aunque subiendo. Un poco antes de llegar al carril de tierra, la pendiente se hace más afable invitándote a terminar la carrera con un mínimo de dignidad.
(Llegada de Fernando, como se puede ver, muy suelto y sonriente).
Ya en meta, me asusté un poco porque apenas veía a ningún corredor. Empecé a pensar que podía haber llegado de los primeros.
Pero los muy puñeteros se habían ido a la ducha.
El ambiente muy bueno; y después del lavaito en la casa de la Hermandad, nos fuimos otra vez a la plaza donde estaba la Meta. Empiezan a salir las clasificaciones y apreciamos dos cosas.
La primera, que tenemos metido a Rafa Argote tercero de los
Veteranos A, BIEN COÑO. La discusión la tuvimos al instante, porque Rafa Álvarez (el tesorero) pedía el dinero del Premio para el club, y otros, gastarlo en cerveza.
Nos estamos planteando dejar de trabajar y vivir de los premios.
(Nota: los corredores son los arriba y el nuestro el de la derecha).
La segunda apreciación es que la media de edad del Córduba Trail no se acerca mucho a los 18, digamos que estamos despegaillos.
Como dirían en mi pueblo -- ya no somos unos hinchones--,
( hichón: dícese del individuo, mayormente soltero, de corta edad, totalmente despreocupado, capaz de hacer pedazos el mundo).
Después nos fuimos a celebrarlo a la casa de la Hermandad donde nos tenían preparado un grifo de cerveza ( lo nombro primero porque estaba a la entrada) y una mesas llenas de comida para picar. Al final, empezaron a salir platos de la parrilla, pero sonó el tercer aviso, nuestro autobús se tenía que ir de vuelta a Andújar.
La organización muy bien en todo momento. Felidades Bicharracos habéis organizado una gran carrera.
Si hay que poner un pero, es que en las clasificaciones muchos salimos como del equipo de bomberos, guardia civil, etc; y al amigo Alberto, le habían puesto un cuarto de hora de más. A ver si te paraste para hacer tus cositas por el camino y te han penalizado por sobreabonar el campo, que estamos en un Parque Natural y con linces. Ya sabes lo del efecto mariposa.
Ánimo para nuestros lesionados, ya os llegará la parte que os pertenece del premio.
Saludos traileros.
domingo, 7 de marzo de 2010
ROMPEPIERNAS ESPIEL-BELMEZ
MEDIA MARATÓN ROMPEPIERNAS ESPIEL-BELMEZ, 7 de marzo.
El pasado domingo, participamos en la Rompepiernas de Espiel-Belmez. Participamos 6 miembros del Córduba Trail y Alberto, amigo y corredor. Aunque nos tira más la sierra que el asfalto no podíamos dejar pasar la cita. El nombre de la prueba ya era una invitación para participar.
Nos levantamos tempranito, recogí a Rafa Argote y Alberto. Habíamos quedado en el Vacar con Fernando Serrano para tomarnos un megadesayuno. Pero me dí cuenta que no había cogido las zapatillas. Sí ya sé, como ir a pescar sin caña o a cazar sin escopeta.
Después de perdernos el desayuno, llegamos a Belmez donde habíamos quedado nuevamente con Fernando ( desayunado) para dejar allí un coche.
Ya en Espiel -lugar de la salida de la rompepiernas- empezó a engrosar el grupo. Pacoki estaba con la familia y un colega, que aunque lleva 2 temporadas corriendo, creo que hizo un crono de 1 hora 25 minutos. También estaba Rafa Fernandez, que venía acompañado – la novia- y estaba desconocido, de lo más formalito. Rafa Álvarez y Antonio Guerrero, lesionado, no pudo participar, pero nos estuvo animando en distintos puntos del recorrido.
Pacoki ya tenía en su poder los dorsales del club. Tomamos un cafecito, para activar la libido y a correr.
El día estaba nublado, esperábamos lluvia y no se hizo esperar. A poco de salir la mollizna (dícese de lluvia fina y calaora, en mi pueblo: molliznilla) empezó a funcionar, y en los últimos kilómetros engordó un poco. El día era bueno para correr, aunque la humedad muy alta, me apuntaba mi compañero de batalla, Fernando.
A los dos o tres kilómetros nos dimos cuenta de que había gente que tenía prisa, Rafa Argote, Rafa Fernandez y Pacoki nos habían abandonado. El resto del grupo íbamos juntos, diciendo tonterías para hacer más amena la paliza.
Los kilómetros fueron pasando y los charcos agrandando. Me acuerdo de los charcos porque uno de los vecinos que llevábamos ( también trailero) no dejaba ni uno sin pisar. Sí el agua nos venía de todos los lados.
Fernando marcaba el ritmo y de vez en cuando nos recordaba: “ aquí queda olla todavía”. En los últimos 3 o 4 kilómetros nos unimos a Pacoki. En pleno bache psicológico, centrado en mi guerra interna no advertí, ya cerca de Belmez, una casa de color llamativo, muy llamativo, que de noche se puede confundir con un ovni. Nos contaba Rafa Argote que una de sus moradoras le enseñó los órganos mamarios o mingas. Eso sí que tiene que animarte y olvidar el sufrimiento.
Llegamos a meta alentados por la gente del pueblo y nuestro compañero Antonio. Recogimos el chandal de regalo, y con un bocata “caliente” y una con una birra para comentar la carrera.
Primero llegó Argote ( 1 hora 30), pero todos, demostrando que somos un grupo homogéneo (iba a poner compenetrado, pero no me ha gustado), hicimos entre una y dos horas.
Tenemos que dar las gracias a la familia de Pacoki que además de reporteros y animadores se encargaron del transporte de mochilas. También a Fernando que fue en todo momento mi referencia y mi apoyo.
Me alegro de que en la carrera surgieran varios rollitos. Si no son duraderos, al menos aprovechen el momento. A continuación, algunos ejemplos.
Ánimo a Antonio y a Rafa Fernandez que acabó lesionado.
Jes.
martes, 2 de marzo de 2010
TRAVESIA DE RESISTENCIA GRANADA LA COSTA 2010
Como viene siendo habitual Fernando Serrano nos avisó de la travesía de resistencia Granada – la Costa 2.010, no sé como lo hace, pero siempre se entera de carreras que nosotros nunca habíamos oído hablar, y lo mejor de todo es que siempre son buenas.
A mi esto de la travesía me llamó la atención cuando me lo comentaron Fali y Rocío el año pasado para ir a la de Grazalema, de hecho este año me quede con las ganas de ir, cosa que no pudo ser por la fascitis plantar que llevaba arrastrando desde hacía tiempo.
Total que cuando lo dijo Fernando, a mi me pareció bien, además pensé que podía ser un buen entreno para el Gran Trail de Peñalara, al que vamos a ir seis amigos del club, el estar tantas horas en movimiento te puede dar un puntito bueno.
De la inscripción se encargo Fernando, no sé como lo hizo, pero consiguió plazas para nosotros dos, en principio nadie mas se animó y cuando se quisieron apuntar ya era tarde. No entiendo como la Federación pone tantos problemas a los organizadores con el cupo. Por lo que nos contaron, había 150 plazas y 30 clubs hicieron la solicitud, de los cuales a cada club le correspondía 6 plazas. Si multiplicamos ya están pasados. Al final se quedaron 10 club de los que hicieron la solicitud sin plazas. Es una pena que pongan limitaciones a estas actividades y que tanta gente se quede sin poder participar. Y que participen algunos que no deberían ni salir a la puerta de su casa, si no saben comportarse es mejor dejarlos encerrados. En concreto me refiero a uno moreno con barba, de unos 45 años, 1,70 cm y unos 80 kilos. Este personaje se dedica a tirar basura al suelo en medio de un parque natural, iba delante mía y cuando lo vi y se lo recriminé, al tío solo se le ocurre decirme una bordería al igual que le dijo al que iba delante de el, cuando educadamente le dijo que eso estaría allí por muchos años. No entiendo como personas así pueden salir al campo, para eso que se vayan a comerse un arroz a la parcela de su amigo y que le guarre a el.
Llegamos por la noche al polideportivo de Churriana, y después de dejar las cosas donde dormiríamos nos fuimos a tomarnos una cañas con unas tapas como Dios manda, a las 10 nos dieron la charla y a hacer un poco de tiempo a que entrara el sueño.
Creo que lo peor del día fue el levantarse; no porque tocaran diana a las 2’ 45 sino por la forma. No os podeis imaginar que te despierten con Miguel de Molina a todo trapo tocando un yo que sé, pero no un rato sino todo el disco y a toda leche, no es coña allí ese tío estuvo cantando mas de media hora a toda leche, yo que soy mas de heavy que de otra cosa, eso duele y mucho.
Cogimos los autobuses y nos llevaron a Restábal, un pueblecito, donde nos dieron un caldo caliente, que a esa hora venía de lujo, hacía un frío tremendo. Por lo menos no nos llovería, dejo de llover justo cuando empezamos y volvería la lluvia a las pocas horas de terminar la travesía. Eso si frío todo el que quieras y mas.
Empezamos a andar justo cuando lo tenían previsto, es tremendo como tenían medido los tiempos, el guía no se desvió del tiempo ni una sola vez ni en un minuto. Yo iba como una maleta no me había mirado el rutómetro y no sabía cuanto ibamos a ir para arriba o cuanto para abajo y cuando teniamos el desayuno, si es que lo teniamos, ni siquiera sabía si ibamos a pasar por pueblos, son las comodidades de esto que tu no conduzcas y que te lleven, lo que pasa es que estaba un poco perdido, menos mal que que lo eché en la mochila y al final si que lo fuimos mirando. Recuerdo que empezamos una subida que imaginaba debería ser muy bonita para hacerla de día, sobretodo cuando llegamos arriba. En la bajada pasamos por varios pueblos ( Conchar, Cozvijar), seguimos por el cauce de un río que llevaba agua a mansalva. Ya amaneciendo fuimos bordeando unas lagunas en el que había bastante barro y que nos llevo a un pueblo llamado Padul, donde estaba el desayuno. La parada se me hizo corta, me hubiera gustado darme un poco en los talones, me estaban dando unas pequeñas señales de alarma que me estaban acojonando, no quería empezar otra vez con la fscitis, subiendo no tenía problema con los talones pero llaneando y para abajo si que me molestaban.
Después del pueblo hicimos una subida continua de unos 8 km, no muy pronunciada, pero preciosa entre pinos, el ritmo era constante pero bueno, llaneando y cuesta abajo si van rápido, pero para arriba la cosa cambia. Fernando y yo lo comentamos que hubiéramos preferido más alegría. En realidad lo que ibamos buscando era un entreno, bajo de pulsaciones, pero de larga duración, la cuestión era que había que subir las pulsaciones.
A lo largo de esta subida había unas vistas alucinante, una vez arriba tuvimos un sube y baja muy bonito, que daría paso a una bajada muy larga como por el cauce de un río de unos 6 km y que fue un poco coñazo por la arena y gravilla que había durante toda la bajada, ahí eche de menos las polainas que me había dejado en Churriana, tuve que parar varias veces a quitarme las piedrecitas. Al final de esta bajada llegamos al km 40 donde después de cruzar el río Dilar nos espera un bocata que sabía a gloría. Ya nos quedaba la última subida pronunciada de 3 km y una bajada tranquila de 10 km a Granada llegando a la Zubia.
Fue mi primera travesía y me gusto la experiencia, pero había veces que se me hacía larga la caminata, echas en falta ponerte a correr. El parque natural, una preciosidad. La organización excelente, excepto por la broma por llamarlo así del despertar. La compañía de Fernando fantástica como siempre y buen compañero, además no ronca. Lo malo, el camino de vuelta a Córdoba, después del madrugón y la caminata coger el coche fue duro, yo preferí ni ducharme cuando llegamos, fue llegar y directamente me monte en el coche y me vine para evitar lo más posible la noche, tenía miedo a dormirme. La nota negativa sin duda alguna el capullo de barbas.
Si le interesa a la organización quien es este capullo, sólo tienen que decírmelo y les mando unas fotos del personaje. Descubrí después al llegar a casa que me sale en varias. Ahora me arrepiento de no haberlo denunciado a la organización.
Al final 54 km, 2.092 mts de ascensión y 1.902 mts de descenso, tiempo 14 horas.
Fernando Fernández de Mesa
jueves, 25 de febrero de 2010
La asomadilla-Santo Domingo.
Al noreste de Córdoba. Sábado 20 de febrero de 2010.
Después de consultar la previsión meteorológica del fin de semana, optamos por provocar una salida para el sábado. El domingo daba agua para todo el día.
Quedamos en la “Cruz de Juarez”, citados por Curro. Para el que no conozca la zona, como yo, está situado debajo del parque de la Asomadilla. Nos presentamos Curro ,Paco, Críspulo y yo, aunque el orden de llegada fue el inverso.
El termómetro marcaba 3 grados y había helada. El primer día sin nubes desde hacía tiempo.
Salimos a las 8:45, después de los 15 minutos de cortesía. Dirección Este, sobre el trazado de la ronda Norte ( en proyecto), siguiendo las huellas de la antigua vía del tren que sube hacia Puente Nuevo. Guiados por Pacoki, nos desviamos hacia la izquierda justo antes de cruzar del Puente de Hierro. Comenzamos a subir por senderos en el margen izquierdo del arroyo de Santo Domingo.
Bajadas, subidas y volvemos a subir el mismo arroyo pero por el margen derecho.
Seguramente harto de escuchar nuestra incansable tertulia, nos metió Paco en una de esas cuestas que casi no puedes ni andar. Después de las protestas, nos advirtió que quedaban algunas más, pero no decía cuantas. Seguro que estaría en función de las ganas que nos quedaran de hablar. Llegamos a una cima desde donde divisábamos una meseta hacia el Este, Santo Domingo muy cerca hacia el Norte, y la ruta que nos tiene preparada Paco para el mes de Abril. La rutilla es por unos cortafuegos que van a no se donde y con unos 40 o 50 km.
Desde allí bajamos por “la anaconda”, vereda que llega hasta el arroyo Pedroches. Allí cerca de unas ruinas, una fotico y un poco de carne de membrillo (hecha por mi madre).
Después de saltar un montón de arroyos, o el mismo muchas veces, bajamos por la derecha del Pedroches a ritmo allegretto (quizá por el efecto del membrillo). Pasamos cerca del cortijo "Trece pasos" bajando hasta el Puente de Hierro.
Algunos sitios los reconocía porque una semana antes me dio una vuelta Rafa Álvarez con la bike.
La zona es preciosa y la compañía mejor.
Nos metimos 2 horicas y media, unos 20 km según Paco.
Jes.
martes, 23 de febrero de 2010
SORPRENDENTEMENTE ACABE LA MARATON DE SEVILLA
Nunca he ido a una carrera con tan pocas esperanzas de acabarla como fui a la Maratón de Sevilla. Después de venir del Mont Blanc he estado en el dique seco por culpa de una fascitis plantar que llevaba arrastrando desde el principio del verano. Era empezar a correr y empezar con las molestias, total que después de probar de todo; epi, sesiones de fisio y osteopata decidí filtrarme. Total, que no se que sería si el reposo, las sesiones, la filtración, pero finalmente pareció remitir el dolor y por fin las molestias. Era hora de empezar a entrenar, había perdido carreras que me apetecían un montón y que tuve que sacrificar. Estaba al final de noviembre y me puse como carrera para empezar la temporada la Maratón de Sevilla, tenía una asignatura pendiente con esta carrera desde el año pasado, en el km 38 me dio un viaje el abductor y me echó por tierra la carrera, llegando a meta como pude.
El comienzo del entrenamiento me fue mal, saltándome un montón de entrenos, sino era por una cosa era por otra y incluso por pequeñas molestias que me iban saliendo cada dos por tres. Para colmo el modelo nuevo que ha salido de las zapatillas que llevo utilizando desde hace tiempo al llevar una hora corriendo me dolía el dedo índice de la leche, por lo que decidí comprarme otras y cambiar. Resultado, con estas también me duele el dedo, vaya putada y ahora que, pues unas plantillas. Me hacen unas plantillas y me las tiene que retocar, pero entre retoque y retoque, resulta que tenemos que ingresar a mi hijo en el hospital, 15 días en el hospital sin hacer nada en pleno entreno a mediados de enero y con pocas posibilidades de entrenar cuando mi hijo regrese a casa, debido a la atención que teníamos que prestarle. Hablo con mis amigos, Rafa Argote y Curro para decirles que no voy a la maratón, voy cortísimo de entreno y la maratón no se puede ir de excursión. Rafa, como es habitual en él, me dice que el tampoco a entrenado desde la UTMB y que va a Sevilla a rodar. El siempre hace de diablillo y me dejo el gusanillo lo suficientemente cerca como replantearme la situación. Decido empezar a entrenar y dependiendo como me encuentre hago la carrera. La vuelta al entreno lo cojo donde lo deje, en el problema de que no tengo unas zapatillas que no me molesten para hacer una carrera tan larga. Decido coger mi modelo antigüo esperando que me aguanten hasta la carrera. Estas zapatillas me van como un guante, problema resuelto. Dos domingos antes de la carrera en la tirada larga, justo después de correr termino con una contractura en la espalda y un dolor en la rodilla de la leche. Las zapatillas ya no dan mas de si, vuelve mi problema. Hablo con Fernando Chacón de Running way de Sevilla, para preguntarle si con las Cascadia se puede hacer una maratón, me dice que si, pero asegurándome una lesión. Recuerdo unas zapatillas de trail que no son muy cañeras y que tengo al final del armario, las Saucony Guide, con estas me da su bendición entre comillas. Corro con ellas la última semana y me voy para Sevilla con ellas y con uno de los modelos que había comprado por si cambiaba de opinión.
Allí en la feria del corredor estaban justo los stand de brooks y saucony, las dos marcas de las zapatillas que llevaba, si todavía tenía dudas de que zapatillas coger ellos me lo pusieron todavía peor, lo que uno me decía el otro lo contradecía. A todo quisqui que veía le iba preguntando que hacer y yo cada vez mas liado, joderme el dedo y ver como terminaba con las de asfalto o posiblemente lesionarme con las de trail. Y para más coña con las dudas de la carrera que veía que iba flojo, flojo de entreno y no sabía si iba a poder acabarla.
No hay cosa que mas me joda que ir a una carrera con dudas, pues en esta todo eran dudas, hasta la ropa con la que correr porque se esperaba un día de la leche de frío, de lluvia y viento. Menos mal que la compañía era buena y nos hinchamos de reir con Curro y Rafa Fernández, Rafa Argote 30 minutos antes de salir de Córdoba nos llamó para decirnos que no podía venir porque se le había muerto un familiar.
Después de la feria y recoger los dorsales nos fuimos a comer a la comida de la pasta. Un poco de cola pero la comida muy buena. Una siesta en el hotel y a cenar con unos amigos, Curro y yo, porque al pobre Rafa, la novia casi a punto de pistola después de comer se lo llevo a Ikea, engañándole diciéndole que iba a ser sólo una hora, eran las nueve cuando llamó diciéndonos que acababa de salir y que se iba a dormir. Son las cosas del querer.
La mañana amaneció con una escarcha en los coches que parecía que había nevado, pero parecía que no iba a llover, eso si, frío mucho. Nos fuimos los tres para el estadio y yo seguía con mis dudas de todo, ¿aguantaría la carrera, me lesionaría?. Rafa y Curro estaban tranquilos y antes de darnos cuenta salimos.
Mis primeros km eran pura sensaciones, bueno mis primeros km no, hasta el km 30 yo no las tenía conmigo de acabarla dignamente. Los dos primeros km me estuve observando todo tipo de sensaciones, la amortiguación no va, me duele la periostitis, ahí es donde me voy a joder. Pasaban los km y yo iba pensando más en las sensaciones que en otra cosa., esperando que mi cuerpo gripara o saliera una lesión. Vamos a ver como llego a la media, pues mira mejor de lo que yo creía, quizás pueda acabar bien. Fernando no cantes victoría, espérate al 30 que allí es donde vas a pinchar, no llevas km de entreno para hacer esta carrera. Llego al 30 y el cuerpo fenomenal, puedo mantener el ritmo sin demasiado esfuerzo, incluso podría empezar a apretar, pero no me atrevo, he ido bastante reservón por miedo a petar, pero además la planta de los pies me duele a reventar, parece que corro por una alfombra de alfileres, estas zapatillas no me van a traer una lesión, pero el dolor de pies es inaguantable, sobre todo cuando el asfalto no era liso del todo y se ponía como basto en algunos sitios, cosa que al final de carrera era en bastantes sitios, sobre todo en Triana. Al salir de Triana enfilo la calle Torneo y me encuentro bien , voy a apretar un poco, pero la planta de los pies me dice que si estoy loco, total que después de hacer el amago de apretar un poco, decido que la carrera era acabarla dignamente y es lo que estoy haciendo sorprendentemente para mi. Se ve que todavía quedaba algo de las palizas que le metí al cuerpo para entrenar la CCC. En los últimos 4 ó 5 km no pare de adelantar a gente, disfrutando de la carrera, cosa que te sube la moral bastante, pero también se la bajas al que adelantas, lo sé porque el año pasado me paso a mi. Creo que estos últimos km fueron los que me sacarón las espina que tenía clavada dentro desde el año anterior. Fui saludando a todos los niños que estaban animando y chocándoles las palmas de las manos como había venido haciendo durante toda la carrera, hacía que me acordara de mis hijos y deseara que fueran ellos quien estuvieran allí, me emocionaba pensarlo.
Llegue a la meta adelantando a gente y tranquilo, una más. Una ducha y a llamar a Curro y a Rafa que me estaban esperando. Hay que ver a Curro, el tío corre su primer maratón y parecía que se había quedado con hambre de kms, quería más y a más ritmo, fue la segunda media apretando en progresión, pero estaba algo cabreado por haber ido tan reservón en la primera media. Rafa que fue con Curro durante toda la carrera, al final en los últimos kms, se descolgó de el, pero llegando por debajo de las 3h 30’. Curro está como una moto, al igual que Rafa Fernández, estos locos las últimas semanas antes de la carrera, se hacían el sábado 30 kms de llaneo y el domingo 30 kms de campo a lo bestia. Si le preguntas porque lo hace así, te decía que en la Transalpina de este año va a tener que hacerlo durante 8 días, pero más kms y con mas desnivel, cosa que tiene razón.
Ya después, en la comida de la pasta pude conocer al que iba a ser mi compañero en la Transalpina, que había venido desde Segovia a correr la carrera. Estuve buscando compañero para la transalpina durante un mes y cuando por fin lo encuentro, pasa lo de mi hijo y le tengo que decir que no podré ir, fue mi compañero durante una semana, no mas, pero desde aquí quiero decirte David que lo intentaremos el año que viene.
También me gustaría decirle a Rafa Argote que le eché muchísimo de menos el fin de semana, el fue el diablillo, como siempre, que hiciera que estuviera allí. Ir a una carrera sin el se me hace extraño, creo que ha sido mi primera carrera que no hemos estado juntos.
Fernando Fernández de Mesa
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